Todo lo que usted necesita es amor-mujeres-LaFogata-deRobertoAlfonsoLara

Soy mujeriego desde el vientre. Cuando le daba pataditas a mi madre para salir de una vez al mundo.

Soy mujeriego desde la vez que me gané su primera nalgada. Merecida, porque nunca fui fácil.

Soy mujeriego desde el instante en que ella lo fue todo. La mujer que lavaba mi ropa, me hacía “la papa” y se iba conmigo a la plazoleta a jugar pelota y a empinar papalote.

Soy mujeriego desde aquellos días difíciles en que corrió por el barrio, detrás de los carboneros, para que no me fuera a la cama sin un plato de comida.

Soy mujeriego desde las distantes madrugadas en que, caprichosa, insistió en ser mi guardaespaldas. Muy cerca de casa, en la oscurísima noche, nunca dejó de asegurarse de que al menos, por unas cuadras, viajara seguro hacia la Universidad.

Soy mujeriego desde sus besos. No hay día de este mundo en que salga de casa sin su “betito betito” sobre la frente.

Soy mujeriego desde el momento en que su presencia se convirtió en mi tesis sobre el universo. Cuanto soy tiene el sello de ella hasta en los zapatos. Lo que yo calzo es mi madre.

Soy mujeriego desde siempre; de toda la vida.